HISTORIA DE LA ESCUELA Nº 35
“CAPITAN GENERAL JUSTO JOSE DE URQUIZA”

(Texto extractado  del Libro Homenaje Escuela Nro 35 -Año 1997- )

        Nace la Escuela Nº 35 el 18 de febrero de 1909 y comienza a funcionar el 5 de mayo del mismo año. Para eso, llegaron desde el cálido Santiago del Estero dos señoritas maestras: María y Advíncula Rubio, quienes traían la misión de inaugurar la Escuela Nº 35, tarea para la que habían habían sido designadas.

   Como no contaba con local propio, desarrolló sus actividades por más de veinte años en la casa situada frente a la plaza Quintana, propiedad del señor Manuel Arrieta y que actualmente ocupa la tienda “La Nueva Estrella”. Constaba de cuatro aulas, tres habitaciones para viviendas de la directora, una cocina y dos baños. Su construcción era de material cocido, revocado y blanqueado. Puertas y ventanas con vidrio. Terreno cercado con tejido y pared.

             En los años iniciales la  escuela 35, albergo en su seno alumnos de edades dispares. En primer grado se inscribieron inscribieron chicos de 6 años y mocitos de 16 y 17 años. Las edades eran diversas pero el afán de superar y aprender era el mismo, y un mismo espíritu de disciplina y de respeto hacia las maestras se observaba en chicos y grandes.

         Primeros alumnos fueron:

       Alzamendi, Juan; Alzamendi, Wenceslao; Armesto, Antonio; Arizón, Roque; Abalos, Honorio; Bárzola, Pedro; Bárzola Timoteo; Bengochea, Teresa; Caponi, Tulio; Caponi, María; Caponi, Clementina; Churis, Eulogia; Domínguez, Beatriz; Díaz, Leoncio; Díaz, Lidia; Elizalde, Juan; Elizalde, Francisco; Fernández, Máximina; Fernández, María, Fernández, Cosme; Fernández, José; Fernández, Srsenia; Fernández, Petronila; Fernández, Belarmina, Franco, Antonia; Fraga, Manuel; Fontenoy, Juana; Galván, Flora; Galván, Carmelo; Garro, Raquel; García, José; Gaitero, Magdalena; Gorostiaga, Marcelino; Gabilondo, Delia; Guarido, Daniel; Garro, María; Gauna, Angelina; Herrera, Abdón, Herrera, Antonio; Kinguen, Victoria; Kinguen, Aurelio; Lavalle, Matías; Lamper, Pedro; Ledesma, Froilán; Ledesma,  Férmina; Laburu, Lino; Laburu, Aurelia; Laburu, León; Laburu, Ana; Larrañaga, Victoria; Morales, Natalia; Montañés, Antonio; Montañés, Isabel; Mercado, Angelina; Mercado, Exaltación; Morat, María; Morat, Pedro; Medina, Enriqueta; Magnano, María; Magnano, José; Magnano, Dominga, Marchese, José; Martínez, Luis; Olave, Ángela; Olave, Margarita; Olave, Francisco; Oliva, Amadeo; Oliva, Ninfa; Oroz, Martín; Oroz, Petrona;  Peña, Ignacio; Peña, Carlos; Pereyra, Catalina; Pereyra, Gabino; Porrini, Fernando; Porrini, Julio; Primicia, Eusebia; Redondo, Florentina; Ríos, Agustín; Ríos, Polonio; Romero, Fausto; Rodríguez, Ángela; Santinón, Ángela; Santinón, Amalia; Santinón, Lino; Soto, Carmen; Soto, Miguel; Soto, Tomasa; Safigueroa, Delia; Safigueroa, Eunice; Suárez, Ubaldo; Valenzuela, Sergio; Taledo, Ángela.

    A medida que fue aumentado la inscripción y con la creación de nuevos grados, fue incrementándose el número de personal docente. Aparecen las señoritas María Luisa Aguirre y Jesusa Alejandrina Lucero, quien llevó el piano al colegio y enseñó las primeras canciones escolares.

Entre los pobladores de las aulas de la Escuela Nº 35  se encontraba en aquel entonces el prestigioso Julio Neri Rubio, quien perteneció a la promoción 1912.

En el año 1923 una Comisión de Vecinos presidida por el señor Pedro Bordarampé, donó al Consejo Nacional de Educación la manzana en la que actualmente se encuentra el establecimiento. El nuevo edificio fue construido en este terreno entre los años 1930/1931, de mampostería, techo de cinc, piso de mosaicos y madera, con casa independiente para el director y el personal de ordenanza, pabellón sanitario, molino, tanque, taller, servicio de agua interno, corriente eléctrica, calefacció. La manzana estaba rodeada denalambre tejido y cerco vivo de tamarisco y ligustrina.

En el acto de fin de curso  se bautizó a la escuela con el nombre de Capitán General Justo José de Urquiza.

El 17 de junio de 1930 se constituye la Sociedad Cooperadora “Hogar y Escuela” compuesta por personal de la escuela y vecinos, por iniciativa de la directora María  Rubio de Bada. Su primera presidente fue la señora Gregoria Altube. Esta asociación tiene como función brindar apoyo al establecimiento escolar, aportando materiales  a la escuela y a sus alumnos. Las principales contribuciones realizadas fueron: trabajos de refacción, conservación de edificio, renovación de estufas, arreglos y mantenimientos en general.      

En 1944 se organiza en Lonquimay, el Centro de Ex Alumnos, meritoria asociació que agrupa a los egresados de las aulas. El 15 de diciembre de 1945, por iniciativa de la directora la señora Julia Muñoz de Valerga, se efectúa una asamblea designándose como presidenta la señora Angelina de Vilouta. Esta comisión contribuyó y cooperó moral y materialmente al progreso de la escuela, invirtiendo en la misma todos los fondos recaudados en festivales o espectáculos ofrecidos.

Por resolución Nº 5790, publicada en el Boletín del Consejo Nacional de Educación Nº 764 del 31 de diciembre de 1974, se comunica que se transforma en escuela de jornada completa a la escuela de jornada simple, que funcionará con dicho régimen a partir del curso lectivo de 1975.

Se comienza a dar el almuerzo a la mayoría de los alumnos que venían del campo o que habitaba a varias cuadras de la institución. Se utilizaban los pasillos de la escuela para tender los largos tablones y la cocina funcionaba en donde actualmente se encuentra una de las aulas. 

Llega el 9 de julio de 1977, día en que se inaugura el comedor escolar. Salón muy amplio y confortable, que tiene capacidad para albergar una gran cantidad de niños. Bancos y Tablones  extensoso son los utilizados para recibir las comidas y desayunos. A media mañana se repartía una factura de panadería o se preparaban con el pan y fiambre unos sabrosos sándwiches para el recreo mas largo. Como el personal de la cocina estaba integrado por una sola persona, al igual que la portería, en reiteradas ocasiones los alumnos de séptimo año ayudaban en la preparación de los panes.

Los gastos de los alimentos para el almuerzo insumidos por el comedor escolar eran solventados por el Municipio local.

El 13 de octubre de 1984 la escuela se engalana. Se viste de fiesta. 

Las anécdotas, las emociones, los reencuentros y las viejas travesuras emanan de los relatos de cada uno de los visitantes del lugar. La querida Escuela Nº 35 cumple los 75 años. La fiesta fue magnífica, nadie estuvo ausente, todos concurrieron a recorrer las aulas de antaño, a llenarse de recuerdos, de nostalgias. A desempolvar esas imágenes de la vida escolar.

Se pudo observar  al terminar los distintos homenajes ofrecidos en las Bodas de Brillante ojos llenos de lágrimas.-

El tiempo siguió transcurriendo. Nuestra escuela avanzando, progresando. Así fue como participó en el marco del programa de Acción Comunitaria ”Por una Comunidad Mejor” y los alumnos de séptimo año intervinieron en la realización de un cajón de salto para pruebas atléticas en el terreno del establecimiento educativo. El mismo se inauguró en noviembre de 1986.

       La casa educativa comienza a ser pequeña para albergar a tanta cantidad de niños. Es así como en noviembre de 1992 se empiezan a construir cuatro aulas nuevas, las cuales se utilizan a partir de 1993.

       En este mismo año se recibe la herencia de la familia Souto Moreira, con lo cual este centro educativo empieza a abrir sus puertas hacia la tecnología. Se adquieren computadoras, equipos de audio, video, fotocopiadora. Además se adquirieron delantales para los alumnos.

       El 19 de junio de 1994 se inaugura el nuevo edificio de Jardín de Infantes.

       Llega el año 1997 y con él la reformulación de las Escuelas de Jornada Completa, consistente en proponer a los alumnos talleres optativos. Los educandos, luego de apreciar todas las propuestas concurren a aquellos que se encuentran más acordes a sus posibilidades e intereses.

       En 1998 se pone en marcha la denominada Ley Federal. La Escuela Nº 35 cambia por E.G.B. 35. Los grados comienzan a denominarse años, las asignaturas son áreas y la obligatoriedad escolar llega hasta el noveno año.

       Surge el Tercer Ciclo, que por razones de espacio funciona en el Instituto Privado Julio Neri Rubio.

         La escuela no queda ajena a los cambios de la sociedad y así con la aparición de la E.G.B. surgen las ganas de formar una nueva escuela que gradúe sus contenidos de acuerdo al alumnado existente, que sus clases sean mas abiertas, mas dinámicas. Que los contenidos y todo lo que se presente sea propuesto por los docentes en conjunto con directivos y que en esto también los chicos puedan participar.

       A través de talleres de doble Jornada y espacios de Opción en 3ª Ciclo, los alumnos son acercados a temas transversales, se los capacita para observar los hechos relevantes de la realidad de un contexto social, para producir a través del desarrollo de un trabajo grupal, un material con impacto en sus vidas.

         A raíz de todos estos cambios, la E.G.B. participa de las Olimpíadas de Matemática, de la Feria de Ciencias, de los Encuentros Cooperativos, de los Concursos Expresarte, de los Concursos de Empresas Solidarias, de Encuentros Deportivos provinciales y nacionales, etc., y en la mayoría de las ocasiones con resultados muy buenos.

       La institución llega, en 1999 a sus 90 años. ¡Cuánta gente recorre las aulas! ¡Cuántas emociones compartidas! Surgen en ese momento montones de recuerdos que se encontraban guardados en el cofre más preciado que tiene el ser humano: el corazón. El festejo resultó muy cálido, muy ameno y sumamente emocionante.

       Muchas personas dirigieron los rumbos de la escuela, cada una con su estilo propio, pero todas dejando lo mejor: Martín Altolaguirre, Esther Chávez, Arturo Kehr, Inés de Urrengoechea de González, Mirta Arrué y alguien que no fue docente pero sí una verdadera mano derecha en el accionar de la escuela, para maestros y niños: don Leonardo Bell.

        Los docentes que pasaron por las aulas fueron innumerables a lo largo del tiempo; cada uno dejó marcado en los alumnos su sello personal. En nuestra memoria más reciente guardamos a la señora María Luisa Andreu de Castro, Carmen Colace, Irma González de Arangoa. Pero sin duda tanto los de ayer como los de hoy tenían algo en común: todos sabían que “educar es sospechar el rumbo de un alma y ayudarla a volar”

       Desde aquella escuela que apareció allá por 1909 a esta del 2005, la evolución ha sido mucha. Pasaron distintas generaciones, cada una con sus características propias, con sus sueños, sus impulsos, sus ansias de superación, sus diferentes juegos, sus distintos tratos. Pero hay algo que siempre estuvo presente en el patio, desde que allí funciona esta institución. Una frase que quedó grabada en la memoria de cada uno de los que pasó por la Escuela Nº 35: “En el prestigio o desprestigio de la escuela, todos tenemos  parte”.

Escuela Nro 35 
Fotografía Archivo Provincial
Año 193?
Escuela Nro 35
Fotografía Susana Souto
Julio 2004